Miro sobre la pantalla el calendario y le pareció imposible… medio año exactamente transcurrido, nuevamente el tiempo le azotaba el rostro y le revolvía el estomago. Luchaba entre el Photoshop y la escasa clientela que deambula en el Mall fantasma, luchaba contra el colon e insultaba en silencio a la maquina de bebidas. Pérfida existencia la suya, ni un solo néctar en kilómetros a la redonda y la sed la acechaba desde la mañana cuando despertó exaltada por un sueño en que intentaba desesperadamente amar a un desconocido sin éxito alguno. Es que hasta en la somnífera paz de su cama la realidad ganaba terreno y se colaba entre las plumas del cubre camas, entre el pijama negro de $9.990, entre el Box Spring americano y el colchón de Central Station. Tomo lo que ayer traía puesto y no se levanto si no a los 15 minutos exactos antes de la hora indicada, la hora de salir corriendo. Encendió su reproductor mientras revisaba por la calle cada uno de los imprescindibles objetos que la eludían con gran maestría desde el fondo del contenedor de turno. Le molestaba esa absurda dependencia con las llaves, el celular, la billetera. Le irritaba cargar sus pesos inertes carentes utilidad la gran mayoría del tiempo, aun cuando objetivamente fuera lo mas liviano que cargara durante cada jornada. Preferiría no tener que llevar nada, pues de esa manera nada le estorbaría mas que la inquietud de ir pasando una tras otros los fantásticos traks de la banda sonora de sus fantasías mientras se deslizaba veloz por la vereda. Al entrar por el metro se empañan los lentes del extraño promedio que la antecede y recuerda las gafas delgadas con las que conoció a… -Un intruso repentinamente desordena el silencio, recorre con los ojos minuciosamente cada rincón de el escaparate- Ella intuye desde sus primeros pasos que no busca realmente nada, ha observado cientos de veces esa mirada en otros clientes promedios, podría reconocerla aun cuando usaran gafas oscuras…Gafas… -Le suena el estomago- aun no ha terminado aquello que se auto impuso cuando nadie le dijo nada, entonces convencidos los otros, por ella misma, esperan que cumpla a tiempo lo que nadie antes les había prometido, por que nadie es como ella….de absurdo, Claro.
Salió mas tarde de lo esperado, cruzo un par de frases estudiadas con el segundo turno y tan pronto descubrió la luminosidad de la tarde recordó que era viernes… Viernes, se sintió viva aun cuando no planeaba hacer nada o tal vez precisamente por esa nada en la que podría dejar reposar su cuerpo y olvidarse del tiempo durante algunas horas. Diviso salir fugaz del estacionamiento al mismo extraño que hace un rato irrumpía repentinamente en el sagrado espacio que había construido entre las chaquetas y la ferretería de montaña y para entonces ya no sintió rabia y hasta se compadeció de las circunstancias hipotéticas que hasta ahí le habrían llevado. También había percibido intensamente el sinsabor del vacio al entrar en una habitación mientras la invadía previamente la profunda certeza que nada allí encontraría, aun así recorría minuciosamente con la mirada la escena buscando nada -de la misma manera absurda que lo hacia el extraño que se desvanecía por la carretera- mientras recogía por compromiso el hilo de alguna conversación cualquiera que alguna amiga le lanzaba en auxilio al percibir nuevamente la expresión distraída de su rostro y el latente temor de que finalmente esta vez saliera corriendo por el pasillo y se perdiera para siempre.
Decidió entre todas las obligaciones visitar a su hermana justo cuando sonaba “You' ve Got A Friend” de fondo, y “All you have to do is call And I'll be there” calaba hondo en sus sentimientos. Nuevamente se sorprendió demasiado sumergida para poder hacer algo… Acuática, no encontró ninguna fantasía capaz de trasladarla a un estado mejor que la profunda melancolía.
Surge como siempre un imprevisto, la cita es cerca y se descontextualiza hasta los pasillos de un hospital en Tobalaba. Nada grave, nada que realmente la estremezca como fresas fuera de temporada. La cotidianidad del encuentro solo da para develar de forma imprecisa los planes que ocupan su cabeza, preparar el camino para escapar quien sabe si este mismo verano, correr tras un sueño que se es incapaz de recordar y que en la desesperación decide disfrazar de ambición profesional y académica ante la mirada imperturbable de su hermana y la complacencia de su cuñado que mece el coche y se arregla la corbata.
8 y 30 minutos, se disponen a partir cuando suena irremediablemente el teléfono que se esconde entre sus desparramadas pertenencias. Fue a dar con el y la brutal noticia que le comunicaba - Otra vez lo había olvidado e inoportunamente alguien la espera- miro con culpabilidad a los que ahora le abrían la puerta y le extendían sus pertenencias, se despidió apresuradamente desde el improvisado paradero tras la promesa perecedera de acudir el próximo fin de semana, aunque supuso que ya nadie prestaba realmente atención a sus excusas. Miro a su alrededor intentando reconocer el paisaje, la lluvia de mensajes que la acecha le es exasperante y decide que simplemente fluya el frenético ritmo de la ciudad por su sangre y se incorpora tras segundos de una profunda invisibilidad sin mayor resistencia.
Ella la recoge en el punto recientemente acordado, aliviada pareciera no notar que viene tarde o al menos procura no recordárselo con sus punzantes ojos verdes. Ese compromiso que subterráneamente las une no deja espacio para recriminaciones tan cotidianas y por primera vez en semanas siente un profundo alivio mientras deja salir el humo del cigarro por la ventana. El evento transcurre a un ritmo desconocido mientras los invitados aun cuando pocos se disgregan sin excepción a la regla entre el comedor y el pasillo recientemente remodelados. Rodeó la mesa de centro y lanzo una ironía mientras abría la ventana, al voltear noto una leve variación en el color de sus ojos, en el tono misterioso en que le ofreció un poción de frutas recién preparada, en la forma en que deslizo por la mesa el cenicero hasta su puesto y comprendió que una sensación perturbadora se acercaba por la puerta. Decidió simplemente que todo sucediera o tal vez alguien mas lo había decidido hace ya mucho tiempo.
Algo indudablemente había cambiado en el momento en que ella misma traspasara el umbral de la puerta y se revelaba a segundos de rozar con su presencia, noto que no traía gafas mientras saludaba efusivamente a la festejada… Ni gafas, ni resentimientos.
Entonces comprendió como algo realmente significativo se disponía a suceder en esa habitación mucho antes de que ella considerase la posibilidad de encontrarse adentro, de encontrase cerca. Y solo pudo hacerle una pregunta después de tanto tiempo…
-Bebida?
1 comentarios:
bajo..una musica de fondo comunacha...sin afan de ofender..un sol y lluvia me recuerda los lindos momentos que he vivido en la universidad y en mi vida...recordando quizas esas veces que jugamos a ser grandes y maduros...pero es inevitable sentarse y pensar que ha pasado delante de nosotros....bajo el himno de un "si mi paloma no puede"...
es la verdad...no puedo alzar el vuelo...porque me falta una alita...
la alita de una amiguita...q juega a la desaparecida...
y como dice la cancion..
te equivocas tu.. ( eso si que ha pasado ..jajaja)
me equivoco yo ( si, puede ser no soy perfecta)...
y el mundo crece en el error...(uf eso es verda)
ME PERDONAS TU ( lo harias? si me equivoco? y ando shrek?)
TE PERDONO YO..( obvio!)
Y EL MUNDO CRECE EN EL AMOR.. ( y nos queremos como las amis bonis que somos)...
FRUTILLAS
y como dirian los milenarios penkapu...
que hacen aqui..
estas gaviotas...
tan lejos del mar...
que hacen aqui..
me despido....
....te acordaste de cosas? jaja
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